Por arte de magia

De la ingeniería a la varita. Jorge Astyaro asegura que los altibajos le gustan porque así se reinventa. Sin miedo a la crisis, dejó su trabajo para dedicarse a su pasión. Esta es la historia de un hombre que un día se cansó de la corbata y se puso el sombrero

POR ANGELA BIESOT 04/11/2013
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Jorge Astyaro, ingeniero electrónico de 42 años, llegó de su México natal a España hace 12 años. Se instaló en Madrid con la idea de “crecer profesionalmente” y siguió trabajando en la misma multinacional para la que trabajaba en la capital de México. Astyaro asegura que siempre estuvo acostumbrado a las repetidas crisis económicas que se vivían en el Distrito Federal y que por eso supo reinventarse a tiempo. Cuenta que ha oído la palabra “crisis” desde que nació y que nunca estuvo dispuesto a convertirse en un “empleado al que pudieran despedir en cualquier momento”. Por ese mismo motivo, y por su “mentalidad de emprendedor y no tanto de empleado”, como dice, “harto de jefes”, optó por dejar su trabajo de ingeniero y dedicarse a lo que era su verdadera vocación: la magia. Hoy Astyaro prepara su espectáculo para un público de 600 personas: Los Hipnonautas , en el Teatro San Pol de Madrid el próximo jueves.

Desde muy joven, este project manager ya se sentía atraído por los fenómenos paranomales y había hecho algún que otro espectáculo, pero por la sociedad en la que vivía no se planteó en ningún momento dedicarse profesionalmente. “Estaba mal visto y tenía la presión de mis padres de estudiar una carrera”, explica. Fue en el 2008 cuando decidió intercambiar el maletín por la varita y convertirse en mentalista profesional. Emprendedor y también precavido, antes de que la situación económica empeorara en España, supo encontrar el momento de dejar su trabajo y dedicarse a su verdadera vocación.

Astyaro, de ascendencia española por su abuelo asturiano y padre madrileño, cuenta que su debut como artista tuvo lugar en una representación llamada “distorsión mental” en la capital mexicana. De ahí que un amigo suyo le invitara a participar en un programa de televisión en el que tuvo que predecir el resultado de las elecciones federales del año 2000. Por primera vez, tras 75 años de mandato del Partido Revolucionario Institucional, ganó la oposición liderada por Vicente Fox, “los revolucionarios”, según Astyaro, que acertó aquel resultado. A partir de entonces nunca dejó de actuar en diferentes sitios. “Pero en España tenía muchas más oportunidades de dedicarme al espectáculo, aquí hay muchos lugares donde hacer actuaciones y en México eso no es tan habitual a no ser que seas David Copperfield”, cuenta.

Al dejar la ingeniería, en un abrir y cerrar de ojos el mago ofrecía ya sus números en un crucero que recorría Europa en seis meses. Además, concursó en un reality show en el que resultó ganador e hizo algún que otro espectáculo en la capital. “Vi que me podía ganar bien la vida como artista con la magia y me sentía totalmente pleno con ello, era mi vocación de verdad”, explica. “Hoy no cambiaría mi vida por nada. He oído la palabra crisis desde siempre y no la temo. Creo que hay que darse cuenta de lo importante que es confiar en uno mismo”, confiesa. “El trabajo en una empresa da cierta estabilidad económica, pero no emocional. Además, me gustan los altibajos porque me permiten reinventarme, buscar nuevas opciones e intentar hacer las cosas mejor”, concluye.

Hoy este ingeniero (www.astyaro.com) se gana la vida con espectáculos de hipnosis, ha estado ante las cámaras de televisión, teatros y colabora también con la Universidad Rey Juan Carlos donde ofrece charlas y muestras de su pericia a los alumnos de Medicina, Enfermería y Fisioterapia.

Naturalmente, él tampoco se libra de las apreturas, pero reconoce: “Los artistas estamos acostumbrados a vivir en un ambiente de crisis de manera natural”. La subida del IVA cultural ha dejado huella en el sector, pero Astyaro cree, por encima de todo, que “es mejor vivir una crisis como artista que como ingeniero”.

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